Os acordais cuando hace más o menos unos 10 años (o más, soy malo para estas cosas) nadie necesitaba telefono movil? Yo si.
Recuerdo incluso cómo miraba a los primeros usuarios de movil (celular en latinoamérica), que hablaban en voz muy alta y gesticulando exageradamente, me causaban cierta hilaridad inclusive vergüenza ajena, no se muy bien porqué, yo pensaba que no sucumbiría... luego fuí uno más y me alegré con mi primer telefono movil.
La semana anterior decidí dar un paso atrás, cuando no tenía, me pillé uno de esos de recarga, después vino la época del contrato y del saldo eterno... hoy suspiro pensando en que no dejaré que esas compañias accedan a mi cuenta bancaria... he vuelto a la recarga y me he enamorado platónicamente del día en que tiraré mi movil para no tener más.
Antes nadie lo necesitaba, ahora todo el mundo anda pegado al aparatito, nos inventamos las necesidades, y tragamos... (me incluyo) La superinformación tiene dos caras y la oscura crece por momentos, cada vez le hago menos caso al teléfono aunque por cuestiones prácticas aún no me deshago de él, a veces quiero regresar a la época en que solo habian telefonos en casa y la gente cuando hablaba por la calle, o era con alguien presente o consigo mismo... hacen falta más caricias.

Bueno, se que tiene cosas buenas, pero a veces me siento bajo su vigilancia, disfruto mucho apagándolo durante horas, me angustia estar pendiente de él, y como puede sonar en cualquier momento me resulta un poco inevitable.
En fin, un beso enorme a tutti!
(((para politono no envies dulcearoma a ningún número)))

Un hombre cae desde una azotea, mientras cae piensa hasta aquí todo va bien, hasta aquí todo va bien. Lo importante no es la caída, es el aterrizaje.
Ayuden a la gente... si quieren... se sentirán bien... pero no lo hagan para sentirse bien, así no vale! Y quien carajo soy yo para decir esto? Bueno, nadie. (perdón si sueno pedante)



























Quien bien me quiere pensará: depresión.














