Me estoy bebiendo, por fin, el whisky que me prometí hace varias semanas, un whisky añejo de 12 años y no sé que barril y bueno, que es muy escocés y muy caro... se lo encontró Salva, embajador de Chile en mi casa, en el aeropuerto y... pal keo! Jajaj! Está bueno esto del whisky!
Hoy he pasado el día sólo, he podido pasear, tomar un café con leche a mediodía mientras leía un libro sobre el poder de la mente, me he fumado unos wacas por las desérticas calles de mi pueblo, me he detenido ante un jardín a curiosear en sus detalles, la manguera mal enrollada, algo viejo y oxidado que debe haber soportado muchas lluvias en la misma posición, he seguido andando y he vuelto a casa.
He estudiado inglés, me he tirado a hacer unas flexiones, me he comido el bocadillo más grande que he hecho en mi vida, y me he quedado largo rato mirando por la ventana, una escena inmóvil, un trozo de parque, una de las piezas del puzzle de mi barrio, largo rato, pensando... absorto con el sol en la cara... toda la gente que he de ver, los lugares en los que debo estar, los sueños que cumplir y yo aquí quieto viendo el viento... todo a la vez es imposible... hay que establecer prioridades, me lo decía mi viejo, sólo la organización vence al tiempo.
Me aseguraré de tener tiempo de todo, me organizaré... cuando pueda.Último sorbo de whisky.
Saludos, dulcearoma.

























Quien bien me quiere pensará: depresión.





















